Esta pintura representa una escena del Evangelio, en la que Jesucristo lava los pies de los apóstoles antes de la última cena.
El lavatorio de los pies tiene un significado importante para los cristianos. Es una forma de explicar que hay que limpiarse de pecados antes de tomar la comunión, además de un gesto de humildad, es decir, para mostrar que una persona debe comportarse sin creerse mejor que los demás.
En el cuadro, Jesucristo lava los pies a San Pedro, y a su lado, San Juan mira a los dos. Del resto de los apóstoles, unos están alrededor de una mesa y otros se quitan las calzas de las piernas para que Jesucristo les lave después sus pies.
En su ubicación original, el cuadro estaba en una pared lateral de la iglesia, por eso, Jesucristo no está en el centro. Así era más fácil de ver la escena desde un lado. Primero, los fieles veían a Jesucristo y San Pedro y después veían al resto de apóstoles y el paisaje de fondo.
El cuadro, después de estar en la iglesia de San Marcuola, perteneció al rey Carlos I de Inglaterra, y por último, lo compró el rey Felipe IV de España. El cuadro también estuvo colgado mucho tiempo en el Monasterio de El Escorial.
También hay una góndola en el canal, y varios edificios con columnas que recuerdan a la Antigua Roma.
Para su realización, Tintoretto se inspiró en un grabado titulado La escena trágica, incluido en el segundo libro de perspectivas del tratadista boloñés Sebastiano Serlio, publicado en Paris en 1545.
